Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

jueves, 10 de octubre de 2013

Crónica Challenge Barcelona - Maresme 2013 y fotos



El pasado domingo 6 de octubre completé mi tercer triatlón en distancia Ironman. 3,8 Km nadando, 180 km de bici y 42,2 Km de carrera a pie. Fue en el Challenge Barcelona – Maresme que se celebró en Calella y que actuaba como campeonato de España de Larga Distancia donde acabé en el puesto 33 de mi Grupo de Edad (30-34 años).

Estoy muy contento con mi mejor marca personal, mejorada en más de 1 hora la anterior, con 10:53:08 horas. La alegría por la competición fue doble, ya que mi entrenador, Richard Calle se hizo con el Campeonato de España Élite culminando una temporada redonda para él. ¡Felicidades coach!

La verdad, iba bastante sereno y preparado como ya expliqué en el post previo a la competición. Llevaba bastante bien controlados los ritmos, el circuito y sobretodo la alimentación durante la prueba, que creo que fue una de las claves. E incluso al acabar tuve la sensación de haber podido ir más al límite.

A modo de resumen decir que ha sido una de las competiciones donde más he disfrutado de cada kilómetro, sin momentos bajos, psicológicamente siempre positivo, pese a las medusas en el agua, a la desorientación general en el mar, al diluvio universal que vivimos en la bicicleta o a la tortura muscular que supone el maratón. La mente fría, serena e intentando no dejar nada al azar para entrar ultra contento a meta con Lydia.


Y decir también que gran parte de la culpa de todo esto la tiene Patrocinalos, sin la ayuda de los cuales este Challenge quizás no hubiese sido posible. 

Día previo 

Hay que darse prisa. Los días previos al Ironman se pasan volando así que hay que aprovechar todo el tiempo. Recoger el dorsal, asistir al briefing, instalarse en el hotel, preparar todo el material, dejar listo lo que voy a comer y beber durante la competición, llevar algunas cosas a boxes, correr un poquito para quitar los nervios, saludar al personal conocido e intentar descansar lo máximo.

Compañeros de fatigas y de fin de semana como Dani, flamante subcampeón de España de su grupo de edad (25-29) y compañeros de club, Manu, Manel, Paco, David, Carles & Carles con los que también he compartido metros durante todo el proceso de preparación. Más saludos en Calella y en boxes y todos con los mismos nervios y sus objetivos y metas para el día D. 

Natación

Ultimo todo en boxes. Caminamos hacia la salida. Vaselina, neopreno, risas nerviosas para eliminar la tensión y hacia la arena. Por delante una sola vuelta de 3,8 km. La salida es tranquila, no recibo apenas golpes y nado cómodo desde el principio. Me lo tomo con calma y voy con la seguridad que me dió la natación de mi último triatlón en Berga, aunque aquí no iba a ser igual.


Los primeros 1000 metros los llevo bien, voy en grupos y sigo pies, es fácil orientarse y ya me han empezado a adelantar los más rápidos de las salidas anteriores. Cuando viramos para orientarnos hacia el final del sector tenemos por delante una interminable recta de 2,4 km y corriente en contra, además de la mala visibilidad de primera hora de la mañana y encarados hacia el sol, que estaba saliendo por el este...

 Este fue uno de los errores o handicaps que más condicionó a todos los participantes. Todos se vieron penalizados por esa recta ante la falta de boyas de referencia para conseguir nadar recto. Unas de otras estaban separadas por demasiados metros por lo que era imposible, entre oleaje y nadadores, tener referencias para evitar hacer más metros nadando en eses.... La única solución era ir siguiendo a los nadadores de delante y fiándose de ellos. Los jueces y los kayacs estaban más entretenidos en reorientar a los nadadores despistados que en seguir la carrera. Todas mis espectativas se fueron al garete en este segmento. En mis tres Ironman nunca he tardado tanto en el agua. 1:36 horas... Cuando mi tiempo previsto era entre 1:15 y 1:25... A seguir. 

Ciclismo


Me lo tomé sin prisa pero sin pausa. Empiezo con cadencia para estabilizar las pulsaciones al salir de Calella hacia la N-II. En mis planes estaba hacer un parcial de 30 km/h de media, aunque sabía que podía ser más rápido si me iba bien. Por delante dos vueltas y media a un circuito sin desniveles y de ir acoplado el 90% del tiempo, aunque tenía algún repecho. Cada 15-20 minutos voy ingeriendo calorías e hidratándome. No noto ningún bajón de energía en ningún momento y aprovecho cada avituallamiento.

En los primeros 70 km obtengo una media de 33,2 km. Bien, pues todo lo que tenga ganado es margen para posibles contratiempos. Los ánimos iban bien. Mi tia animando en el giro de Calella y mi novia preparándome una bidón para mi segunda vuelta, animando y echando fotos junto con el crack de Joaquin y también Marta. Gritos también de Sergi por ahí y de Juan, un amiguete del Hospitalet.



En la segunda de las vueltas el viento se empieza a levantar y al fondo se empiezan a ver nubes negras de tormenta. Mal augurio, pues vaticinaba un maratón pasado por agua. La previsión se adelantó.

Durante el tramo ciclista mi tendencia es pasar más gente de la que me pasa a mi. Los grupos de drafting son descarados, uno de ellos me pasa como un tiro en un pequeño repecho. Les vuelvo a adelantar y miro atrás. Los tengo a rueda. Un papel entra en mi rueda y pienso que he pinchado. Paro para comprobarlo, por suerte solo era ruido. Al fondo sigo viendo el grupo en pelotón y de repente aparece un juez y se pone a su lado. Los tramposos empiezan a disimular y a dejarse caer. Yo los vuelvo a atrapar y le digo al juez que en cuanto se vaya van a volver a lo mismo y él me contesta: “ya lo sé, ya” Ignoro los penalty box que impuso ahí, pero había unos cuantos. El dorsal 948, un tal Ville era descarado y hacia el final me dio el palo en el último repecho, mucho más fresco que yo iba. Consigo dejarlos de nuevo, pues eran tan comodones que ni se dignaban a subir de 31 km/h para no dejar la rueda de quien tiraba del grupo.

El viento ha empezado a hacer mella en la media que acaba por destrozarse cuando se pone a llover, si se le puede llamar llover a lo que caía. El público y los animadores, evidentemente, se esfuman casi todos. Circulamos por auténticos rios de agua que frenan la marcha, con mucho cuidado en las rotondas y bastante más lentos, sin apenas visibilidad por los chuzos que caían. Aún así para delante, fresquito.

Realmente no me importa la lluvia. En cierto modo me la sudan las condiciones atmosféricas. Son parte del juego, así que no afectan en mi ánimo. Son así y punto y apechugo con ellas de la mejor manera que puedo. De nada sirve martirizarse aún más de lo que lo hace la lluvia, el sol o el viento y en Zaragoza ya había tenido días duros climatológicamente hablando (frío, calor, lluvia, niebla, nieve y mucho viento) en muchos mis entrenos, así que iba sobrado en ese aspecto.

La parte positiva fue que las barritas que llevaba se mojaron y se masticaban mejor, pero al ir a tomarme un antiinflamatorio que llevaba resulta que se había desecho con el agua, así que tuve que esperar al maratón a que mis sparring me pudieran dar uno.

Los planes no han salido del todo mal. 5:38 en la bici cuando mi objetivo era de 6 horas. Así que ya había compensado lo perdido en el agua.

Carrera



Fue mi mejor segmento. Empecé con la mente fría, un maratón se puede hacer muy largo así que estabilicé mis pulsaciones a las que eran habituales en mis entrenamientos de transiciones. Empiezo a marcar un ritmo bastante estable entre 4:55 y 5:05 el kilómetro, de principio a fin que sorprendentemente consigo clavar durante los 42 km (41 en mi garmin).

En la carrera a pie iba feliz. Tan solo hubo un momento de bajón, del km 13 al 14 me dio una pájara en la que el corazón se disparó. Paré, anduve unos metros, oriné, me tomé dos geles, bebí agua y seguí. Al poco recuperé la energía. Continué absorto en mis pensamientos, mis innumerables sesiones de largos entrenos en solitario en Zaragoza me vienen a la cabeza, esa sensación que sentía en ellos...


Corro sonriendo todo el rato también a todos los que me animaban, Gerardo, Albert, David, Pedro, Montse y familiares de compañeros de club y más amigos y conocidos que seguro que me dejo, avanzando kilómetros y disfrutando realmente del Ironman lo más entero que pude.

Con ritmo clavado se me pasan las 3:32 horas de mi maratón "volando". Últimos kilómetros, aún me quedan fuerzas para subir un poco el ritmo. Llego a la alfombra que da acceso a la meta, Lydia y yo nos cogemos de la mano y su cara de felicidad me hace ser el triatleta más feliz del momento. Ella más orgullosa que los niños que entran con sus padres. Los dos subimos la rampa de meta corriendo y nos besamos al cruzarla. No puedo estar más orgulloso.

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Ahora unos días de desconexión de entrenos, descanso y asimilar la temporada. Ha sido rara, con bajones y subidas y sobretodo muy larga. Por suerte ha acabado de la mejor manera que podía hacerlo y en el último momento.

Dar las gracias como siempre a todos los que me han dado apoyo previo, los que han entrenado conmigo, los que me animaron en la carrera y con mensajes antes de ella, los que se alegraron de mi llegada a meta y los que me acompañan de una u otra manera en mis locuras deportivas.

Enlaces a Galerías de Fotos del Challenge Barcelona Maresme 2013

 
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